87 1928.-SIR ALEXANDER FLEMING.- LA PENICILINA
El segundo es, con mucho, el más famoso y también el más importante desde un punto de vista práctico: ambos están, con todo, relacionados entre sí, ya que el primero de ellos tuvo la virtud de centrar su atención en las substancias antibacterianas que pudieran tener alguna aplicación terapéutica.
Fleming descubrió la lisozima en 1922, cuando puso de manifiesto que la secreción nasal poseía la facultad de disolver determinados tipos de bacterias. Probó después que dicha facultad dependía de una enzima activa, la lisozima, presente en muchos de los tejidos corporales, aunque de actividad restringida por lo que se refleja a los organismos patógenos causantes de las enfermedades

Pese a que Fleming comprendió desde un principio la importancia del fenómeno de antibiosis que había descubierto la penicilina tardó quince años en convertirse en el agente terapéutico de uso universal que había de llegar a ser.
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